Feria de la Uva 2026: Aguascalientes brinda y arranca su temporada de vendimias

Aguascalientes levanta la copa. Del jueves 23 al domingo 26 de julio, la explanada de San Marcos se convierte en la sede de la Feria de la Uva, el evento con el que el Gobierno del Estado abre formalmente la temporada vitivinícola y que funciona, además, como la puerta de entrada a la Ruta del Vino: un circuito de viñedos, bodegas y experiencias que este año ofrecerá alrededor de 50 actividades hasta mediados de septiembre.
La feria reúne a casas vinícolas locales con catas guiadas, degustaciones, gastronomía regional, música en vivo y actividades pensadas para toda la familia, lo que la convierte en una entrada accesible para quien quiere conocer el vino hidrocálido sin gastar lo que cuesta un fin de semana en otras regiones enológicas del país. Entre las etiquetas que suelen participar en los eventos estatales del vino destacan Cuatro Soles, Hacienda de Letras, Viñedos Santa Mónica, Casa Manríquez y Bodegas Origen, varias de ellas con reconocimientos en concursos internacionales.
El arranque no es casual: las Vendimias de la Ruta del Vino comenzaron el 4 de julio y se extenderán hasta el 13 de septiembre con recorridos por viñedos, catas, espectáculos musicales y propuestas culturales. El secretario de Turismo del Estado, Mauricio González López, informó que el calendario contempla unos 50 eventos repartidos en los viñedos durante poco más de dos meses, entre ellos el tradicional pisado de uvas en Hacienda de Letras, programado para el 1 y 2 de agosto. O sea: la feria es apenas el aperitivo; la temporada completa dura todo el verano.
Para el chilango que quiera darse la vuelta, el viaje es factible. Desde la Ciudad de México son aproximadamente seis horas en automóvil por la autopista o unas siete en autobús desde la Terminal del Norte; desde Guadalajara y San Luis Potosí, alrededor de tres horas y media; desde León, unas dos horas y media, y desde Zacatecas, apenas hora y media. Una visita de ida y vuelta el mismo día solo le funciona a quien sale de Zacatecas o León; desde más lejos conviene quedarse una noche, y en temporada baja de feria se encuentran habitaciones en el Centro Histórico por rangos que van desde hoteles económicos hasta opciones de cuatro estrellas, aunque conviene reservar con anticipación porque los fines de semana de eventos se llenan.
Un aviso práctico que no sobra: si el plan incluye catas, nadie debe manejar después. Los viñedos de la Ruta del Vino se ubican a las afueras de la ciudad, por lo que la opción sensata es contratar transporte con operadores turísticos, negociar un taxi de confianza por varias horas o turnar el conductor designado. Algunos hoteles y las propias bodegas ofrecen paquetes con traslado incluido, que terminan saliendo más barato que la mala experiencia de manejar en una ciudad desconocida.
Las reservaciones para recorridos en viñedos se hacen directamente con cada casa vinícola —la mayoría atiende por teléfono, WhatsApp o redes sociales— y la temporada suele publicarse en la plataforma turística estatal. Para familias con menores de edad hay alternativas: muchas bodegas ofrecen paseos por los viñedos, talleres de enología sin alcohol para jóvenes, áreas de juego y actividades como el pisado de uvas, donde niños y adultos se suben por igual a las tinas. Las catas, eso sí, son exclusivas para mayores de edad.
El viaje no tiene por qué ser solo de vino. En la misma ciudad conviene agendar la Plaza de las Tres Centurias —el antiguo complejo ferrocarrilero convertido en museo y parque—, el Museo José Guadalupe Posada, dedicado al creador de la Catrina, el Centro Histórico con su Catedral Basílica y el Palacio de Gobierno con sus murales, y, si el tiempo alcanza, los baños termales que le dieron nombre al estado. Aguascalientes es una ciudad chica que se recorre caminando, lo que permite armar un fin de semana completo sin desplazamientos largos.
En la mesa, la recomendación local es clara: lechón, birria, chile Aguascalientes relleno de picadillo, quesos regionales y las guayabas de Calvillo, que tienen denominación de origen. Todo eso marida con los tintos y rosados hidrocálidos que se pueden probar primero en la feria y luego comprar directamente en bodega, donde las experiencias completas —recorrido, cata guiada y comida maridada— tienen costos superiores a una tarde de feria, pero con un trato más personalizado y aforo limitado.
La ecuación final depende del bolsillo y del antojo: la Feria de la Uva permite conocer varias etiquetas en un solo lugar, con ambiente de verbena y acceso abierto, mientras que la experiencia en viñedo ofrece el contexto del terreno, la explicación del enólogo y la calma del campo. Quien tenga tiempo para ambas, tiene la temporada completa por delante: las vendimias siguen hasta septiembre, y en el calendario estatal le esperan todavía la Feria Internacional del Caballo, el Oktoberfest y el Festival Cultural de Calaveras. Para brindar en Aguascalientes, este año hay pretextos de sobra.

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